- En su juventud fue militante del MIR, siendo detenido por agentes del régimen militar tras el golpe de estado, para luego pasar una temporada en la cárcel de Valparaíso. Decía que en ese lugar decidió enfocar su carrera hacia los niños, sentando los primeros esbozos del Grupo Infantil “Abracadabra”, que se presentó en radio y televisión, para luego fundar el Grupo “Caracolito”, que recorrió el país con sus presentaciones.
- Toño Suzarte también fue gestor de los Encuentros Internacionales de Coros Infantiles, uno de ellos en Quillota, así como también el Encuentro de la Canción Infantil Latinoamericana, en 2007 y 2008. Toda su vida estuvo ligado al teatro, destacando como director de la Compañía “La Muga” hasta 2008 y actor en varios montajes. También siguió con la música “adulta” con el canto. Ahora último estaba abocado a la fotografía, especialmente de los rincones y personajes de Valparaíso, que era su centro de operaciones.
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Andrea Villaseca, Catalina Kottmann y Claudia Villaseca, integran el grupo de Música Infantil Tiramizú.
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Con una larga trayectoria ligada a la música, la educación y el espectáculo, Tiramizú a través de sus canciones, invita a los más pequeños a tomar conciencia y dominio de sus propias habilidades socioemocionales. Cada historia y personaje del mundo de Tiramizú, inspira a niños y niñas a desarrollar acciones e iniciativas que permiten expresar y manifestar su mundo interno. Es así, como la “Magia de los Cantos” y el “Poder de los Cuentos”, conducen al descubrimiento de características y fortalezas personales que permiten una valoración más positiva de sí mismo y de los demás, establececiendo relaciones de colaboración, pertenencia y respeto con las personas y el medio del cual se es parte.
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Es un ensamble convocado por el flautista Rodrigo García y el violinista Gonzalo Pinedo bajo el nombre de Zapallo, y es una de las columnas más firmes y estables en la música infantil. Con una historia prolífica en cuanto a composición original, recopilación de material y grabación de discos desde los inicios de la década de 1980, sus canciones dibujaron la escenografía colorida y construyeron la imaginería para sucesivas generaciones de niños.
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El proyecto nació informalmente en 1980 al interior del Grupo Cámara Chile e inspirado en la figura de María Elena Walsh y del compositor chileno Vittorio Cintolesi. Una facción de actores de la entidad fundó la compañía de teatro infantil Diente de Leche y se asoció con Rebeca Domínguez, Pinedo y García, intérpretes provenientes del mundo docto, para musicalizar los montajes. Luego de tres años de trabajo en esta línea, García fundó el proyecto de Zapallo.
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Adscrito a la música acústica dirigida a niños de entre 2 y 7 años, Zapallo realizó un largo trabajo en la creación de piezas originales y recopilación de material anónimo de rondas infantiles y otras canciones. Su labor siempre estuvo enfocada a la enseñanza didáctica más allá de la simple recreación infantil, incorporando instrumentos nobles, y armonías y arreglos algo más avanzados que aquellos acostumbrados para los oídos de un niño común. Melodías como “Las vaquitas”, “El ratón Febelón”, “La polilla palomilla” y la conocida “Expresar” fueron parte de sus mejores momentos musicales.
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Una primera etapa se extendió entre 1983 y 1993, con la dirección musical de Pinedo y luego de Jorge Hermosilla. Durante esos años, Zapallo se volcó a los sonidos de raíz latinoamericana, trabajó intensamente con los textos y la música del compositor Oscar Aguilera y vivió el paso de una serie de músicos en sus filas. En 1991 participó en la competencia folclórica del Festival de Viña del Mar, defendiendo la canción “De principio a fin”, que quedó entre las cinco finalistas.
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En 1993, el profesor Oscar Pino tomó la dirección musical y el grupo consiguió una fisonomía definitiva, estableciéndose como quinteto acústico con Enrique Torreblanca (guitarra), María Paz Herrera (voz y cuerdas) y Loreto Valjalo (voz y flauta traversa), más García en las flautas dulces. La formación de esta segunda etapa trabajó con composiciones propias y los textos de la escritora y poeta María Luisa Silva, al tiempo que transfirió al lenguaje de la música infantil material de compositores como el argentino Eugenio Inchausti y el brasileño Chico Buarque.